trabajo tantas pero tantas horas que cuando llego a mi casa, que comparto con mi adorable novio, me desmayo. caigo en la cama y me muero.
mi novio, gracioso como es, me apodo tutankamón. es lomas de zamora.
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miércoles, 14 de noviembre de 2012
lunes, 5 de marzo de 2012
jueves, 1 de marzo de 2012
ni uno ni otro. los dos.
almorzar en el comedor de la facultad de sociales cuesta 5p, con bebida 8. el caramel macchiato de starbucks que heredé de mi convivencia con ciro 20p. dos mundos tan distintos y tan míos ambos.
jueves, 8 de diciembre de 2011
ella
ayer casi me pongo a llorar en la calle. resulta que yo estaba esperando a marid, sentada al borde de la vidriera de un takeout chino, a unos cinco pasos había una pareja de viejitos.
él la tomaba del brazo con cierta violencia, quería llevarla hacia el lado contrario al que ella quería dirigirse. al principio pensé que era un viejo de mierda y me quedé mirando por si fuese necesario ayudar a la pobre viejita que lucía tan indefensa. pero rápidamente me di cuenta que la viejita estaba como perdida, te diría que ida completamente, ahí entendí la vehemencia en el puño de él cuando la sujetaba. él le hablaba con calma, como si no fuese esa la primera vez que eso sucedía. cada tanto me miraba, como avergonzado por mi descaro. pero yo no podía dejar de mirarlos.
finalmente la convence de volver, de alejarse de la avenida y, consecuentemente, de mi. caminaban lento. él lucía unas zapatillas blancas, unos pantalones de traje marrones (que le llegaban hasta el cuello más o menos) y una camisa manga corta a cuadros amarillentos. ella unos jeans con elástico y una remera olvidable. ambos cómodos. ambos despreocupados por la moda. tan lindos eran que quería ir a abrazarlos yo también mientras los miraba alejarse. él la sostenía por la cintura. él la amaba, lo supe cuando se inclinó para besar su hombro.
y me dio una tristeza tan grande haber presenciado eso que casi me largo a llorar ahí nomás. por suerte ahí llegó marid para recordarme que aunque yo no tenga a ese chabón que me vaya a abrazar y me devuelva a mi hogar cuando el alzheimer aflore (y que no te quepa la menor duda que en mi caso es inevitable) al menos la tengo a ella.
él la tomaba del brazo con cierta violencia, quería llevarla hacia el lado contrario al que ella quería dirigirse. al principio pensé que era un viejo de mierda y me quedé mirando por si fuese necesario ayudar a la pobre viejita que lucía tan indefensa. pero rápidamente me di cuenta que la viejita estaba como perdida, te diría que ida completamente, ahí entendí la vehemencia en el puño de él cuando la sujetaba. él le hablaba con calma, como si no fuese esa la primera vez que eso sucedía. cada tanto me miraba, como avergonzado por mi descaro. pero yo no podía dejar de mirarlos.
finalmente la convence de volver, de alejarse de la avenida y, consecuentemente, de mi. caminaban lento. él lucía unas zapatillas blancas, unos pantalones de traje marrones (que le llegaban hasta el cuello más o menos) y una camisa manga corta a cuadros amarillentos. ella unos jeans con elástico y una remera olvidable. ambos cómodos. ambos despreocupados por la moda. tan lindos eran que quería ir a abrazarlos yo también mientras los miraba alejarse. él la sostenía por la cintura. él la amaba, lo supe cuando se inclinó para besar su hombro.
y me dio una tristeza tan grande haber presenciado eso que casi me largo a llorar ahí nomás. por suerte ahí llegó marid para recordarme que aunque yo no tenga a ese chabón que me vaya a abrazar y me devuelva a mi hogar cuando el alzheimer aflore (y que no te quepa la menor duda que en mi caso es inevitable) al menos la tengo a ella.
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lunes, 31 de enero de 2011
más de la hormona sado
calmar a la hormona sado es una misión no imposible, pero sí muy desagradable.
una sabe que la tiene que reprimir, que sí, es encantadora, pero después cuore está ahí todo arrastrado, cuore quiere amor. cuore quiere la cucharita, el desayuno, el abrazo por la espalda, todo eso quiere cuore.
y a la hormona sado no le importa nada. la hormona sado sale con el alcohol, con la noche, con la soledad, pero sobre todo hormona sado sí o sí sale con ese hijo de puta al que le importás poco menos que a lo que vos te importa el boludo que te habló en palermo, en san isidro, - en miles lugares te habló - y vos ahí pobre rehén de esa hormona que cuando se despierta pareciera que no hay cómo dormirla. pero lo que pasa, es que una no quiere dormirla. porque (y hay que admitirlo) la hormona sado te da los momentos más felices de tu vida. esos que recordás y un escozor recorre tu ser. y nada más lindo que volver a tu casa con la rasta en la cabeza, esa sonrisa tatuada sin necesidad de pepa y ese olor que estás segura te delataría ante cualquier mortal. en fin, sí, la hormona sado te hace feliz. pero, afectada por el mercantilismo me pregunto, cuál es el costo de dejar ser a la hormona sado?
yo le digo que no a la relación costo/beneficio entre el imperio de la hormona sado y la esclavitud de cuore. la soledad me delata.
una sabe que la tiene que reprimir, que sí, es encantadora, pero después cuore está ahí todo arrastrado, cuore quiere amor. cuore quiere la cucharita, el desayuno, el abrazo por la espalda, todo eso quiere cuore.
y a la hormona sado no le importa nada. la hormona sado sale con el alcohol, con la noche, con la soledad, pero sobre todo hormona sado sí o sí sale con ese hijo de puta al que le importás poco menos que a lo que vos te importa el boludo que te habló en palermo, en san isidro, - en miles lugares te habló - y vos ahí pobre rehén de esa hormona que cuando se despierta pareciera que no hay cómo dormirla. pero lo que pasa, es que una no quiere dormirla. porque (y hay que admitirlo) la hormona sado te da los momentos más felices de tu vida. esos que recordás y un escozor recorre tu ser. y nada más lindo que volver a tu casa con la rasta en la cabeza, esa sonrisa tatuada sin necesidad de pepa y ese olor que estás segura te delataría ante cualquier mortal. en fin, sí, la hormona sado te hace feliz. pero, afectada por el mercantilismo me pregunto, cuál es el costo de dejar ser a la hormona sado?
yo le digo que no a la relación costo/beneficio entre el imperio de la hormona sado y la esclavitud de cuore. la soledad me delata.
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